(Giraffa camelopardalis)
ESTADO:
Vulnerable.
DESCRIPCIÓN:
La jirafa es uno de los mamíferos más altos del planeta. Se caracteriza por sus largos cuello y patas y por las manchas de su pelaje. Tiene unos cuernecitos o protuberancias en lo alto de la cabeza que alcanzan una longitud de unos 12 cm y le sirven para protegerse cuando lucha.
TAMAÑO:
El macho es más grande que la hembra. Pesa entre 1.080 y 1.360 kg y mide hasta 6 m. La hembra pesa entre 720 y 1.170 kg y crece hasta alcanzar los 5 m.
POBLACIÓN:
La población de jirafas es relativamente estable.
LONGEVIDAD:
Una jirafa sana vive alrededor de 25 años en libertad.
DISTRIBUCIÓN:
Se encuentra en África central, oriental y del sur.
HÁBITAT:
Vive en la sabana africana, por donde se desplaza despreocupadamente entre los árboles más altos, las llanuras áridas, los bosques densos y las planicies.
ALIMENTACIÓN:
Gracias a su largo cuello, alcanza las hojas de los árboles más altos, generalmente acacias. Si es necesario, puede pasar varios días sin agua. En lugar de beber, la jirafa se mantiene hidratada con la humedad de las hojas.
COMPORTAMIENTO:
Las jirafas son animales sociales no territoriales. Se desplazan en manadas numerosas sin ningún tipo de organización. Una manada se compone de individuos de ambos sexos y edades dispares.
PROLE:
La hembra suele parir una sola cría tras un periodo de gestación de quince meses. La madre la protege constantemente durante su primera semana de vida. Las jirafas jóvenes son muy débiles y no pueden defenderse. Mientras la madre se alimenta, la cría permanece al abrigo de un grupo guardería.
AMENAZAS:
El hombre caza a la jirafa por la carne, la piel y la cola. Esta última se utiliza para la fabricación de pulseras de la suerte, matamoscas y abalorios. La piel se aprovecha para forrar escudos. La destrucción y fragmentación del hábitat también representan una amenaza para la población de la jirafa.
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